De un tiempo hacia acá he pensado que si hay algo que limita al ser humano es el miedo. Aveces el miedo nos ayuda a mantenernos lejos de los peligros, pero cuando dejamos que el miedo sea quien tome control de todo, entonces es como si no existiéramos.
He meditado en todo aquello que no hice (y que no hago) por miedo, y he visto que no he vivido mi vida de manera intensa como algunos lo hacen.
Hay tantas y tantas cosas que hubiera querido hacer como estudiar danza y ser coreógrafa, desarrollar al máximo mi talento musical, pedir que se respetaran mis derechos como niña o como mujer, trabajar a los 17 años para apoyar a mi familia o al menos tener dinero para ahorrar o regalar, pedir ayuda cuando la necesitaba, decir la verdad a tiempo para no lastimar a quienes amo.
Si enumero mis miedos ahora veo que son para reirse, algunos de ellos aún siguen latentes, pero me esmero para no cargarlos mas, muchos otros los tuve en mi infancia, y me impidieron alcanzar mis metas, es mas, ni metas tenía por que me daba miedo no poder alcanzarlas…
-Miedo a levantar la mano en clase cuando tenía una duda por temor a que los demás se burlaran de mi.
-A escuchar música o a ver tele por que quien sabe que influencias demoniacas me caerian encima (gracias a Dios esa la superé a tiempo)
-Robarle un beso a aquel amor platónico y ¿por que no? pedirle sin tapujos que fuera mi novio, sin importar que aun reinaba la época de “es que las mujeres no deben decirle a un hombre lo que siente por que entonces se convierte en una facilota”.
-A escribir lo que sentía, por que “debo cuidar mi testimonio”,
-A hablar con buen volumen de voz, no como ratón.
-A salir de casa para que no me pasara nada.
-A soñar e ilusionarme, por que según yo, cuando uno sueña luego la desilusión es dolorosamente catastrófica.
-A ir a la tienda por que se acaba el dinero.
-A ser lider, por que lo mas seguro es que no me tengan respeto, no vean autoridad en mi y se me “suban a las barbas”.
-A tener vida social, no vaya a ser que alguien me tire el can y me digan que “yo lo provoqué”, o vaya a ser que absorban mi tiempo, o que sean una mala influencia para mi.
-A pasear o viajar sola, por que según yo soy la responsable de que la casa funcione al 100% y mi samurai no tiene tiempo para hacer esas cosas o cuidar de nuestra padawan.
-A tomarle fotos a la gente por que van a pensar que los quiero molestar o que tengo otras intenciones…
-Ser amigable con personas del sexo opuesto, por que el novio, marido y demás gente podrian pensar que soy infiel.
-A equivocarme, por que siempre he creido que cuando uno falla la gente lo menosprecia (hasta la gente que uno ama)
-A tener 6 o 7 kilos de más (por que a nadie le gusta una mujer pasada de peso, con celulitis y estrias…)
-A prender (o incluso acercarme a) computadoras ajena, o abrir cuadernos o libros ajenos, por que no me gusta que la gente crea que los estoy espiando y por tanto se sientan invadidos.
-A hablar por teléfono, por que talvez no sepa que decir.
-Miedo a dar consejos a padres, por que siento que soy la peor madre del mundo.
-A decir “NO”, por miedo a que los demás se enojen conmigo por ser tan “negativa y poco cooperativa”.
-Meterme a un curso de primeros auxilios, por que uno mismo puede salir accidentado o emocionalmente enfermo.
-A exponer mis miedos ante los demás, no vaya a ser la de malas que algún(a) gandalla lo use de herramienta para lastimarme.
-Miedo a tener “mejores amigos” y abriles mi corazón por que “quien sabe que intenciones tengan”, o por que todos, tarde o temprano, me darán la espalda.
-A dibujar, tomar fotos, cantar, bailar, escribir… por que todos los demás lo hacen mejor que yo.
-A estar de malas, por que cuando una mujer esta de mal humor toda la armonia del hogar se descompone.
-A estar de buenas, por que es mala onda con los que estan de malas.
-A delegar responsabilidades o dar órdenes, no vaya a ser que la gente crea que soy una tirana.
-Miedo a adquirir nuevas responsabilidades, por que no quiero fallar…
-A hablar de mi misma, para que la gente no crea que soy presumida.
-A tener mi propia manera de percibir el mundo y mis propios misterios.
-Miedo a llorar, por que si lloro se burlan de mi o por que creen que estoy actuando.
-A hablar de mis autoridades, no vaya a ser la de malas que tomen represalias.
-A pensar en mi arreglo personal, por que la gente creerá que soy muy vanidosa y superficial.
-A no arreglarme, por que entonces pensarán que soy una fodonga.
-A ser mamá (y antes a no serlo)
-A casarme ( y antes a quedarme sola)

… miedo a amar, por que duele…

Todo eso y mucho más.

Es cierto, hay cosas a las que aun le tengo miedo y que no haría pero por que no encuentro un motivo para hacerlo, incluso algunas me parecen absurdas, como aventarme en paracaidas, perseguir cocodrilos, conseguir amigos para irme a un antro y ponerme hasta las manitas, probar drogas, meterme a una competencia de comer hotdogs, acampar en el zócalo de la ciudad y cerrar calles con machete en mano para pedir algo ilegal, entre otras cosas.

No se ustedes, pero yo ya no quiero perderme de nada bueno, ya no quiero usar el “hubiera”, quiero ser libre de miedos y tener una vida plena.
Lo único que debo considerar para no equivocarme al momento de disfrutar lo que tengo es recordar que debo amar a mi prójimo como a mi misma, y amar a mi Dios sobre todas las cosas.

No dudo que habrá cosas que escandalicen a algunos (como el hecho de que aprenda a bailar danzón y bailes jarochos), pero ya me cansé de esconder mi monedita para que no se pierda, mejor me voy a dedicar a multiplicarla.