Algo que aun no logro comprender, y a lo cual tampoco logro adaptarme, es al hecho de no llamar por su nombre a la gente de la iglesia y usar el término “hermano“(a).
Si, si, entiendo claramente que es por que todos los cristianos somos hijos del mismo Padre y que por lo tanto somos hermanos.
Sin embargo pienso en mis hermanos biológicos y estoy segura que nunca los he llamado asi, los llamo por su nombre (Angie, Bere, Pepe), creo que es algo impersonal poner un nombre general, es como si a mi esposo le dijera “oiga esposo, tengo ganas de pasar un agradable tiempo de oración con usted y luego lo que Dios disponga…“. Es más, ni a mis gatos les digo “gatos”, cada uno tiene su nombre. De hecho, cuando platico con Dios él tiene el “atrevimiento” de llamarme por mi nombre, aveces me dice princesa, pero lo dice de cariño, como cuando mi samurai me dice geisha.
Pienso que si un dia, mientras como con mis hermanas, se me ocurre decir “hermana, me pasa usted la sal porfavor” estoy segura que ambas quedarán con cara de what y no sabrán a quien le estoy hablando.

Pues igual en la congregación, se me hace más una descortesía llamar a la gente “hermano o hermana“, ya que al menos para mi significa que no me he tomado el tiempo de aprenderme el nombre de aquella persona, lo cual significa que no me interesa ya no digamos a que se dedica, sus gustos y preferencias… si no algo tan “simple” como su nombre.
Una vez mas, creo yo, tomamos la salida fácil y además le damos un toque de espiritualidad para que se oiga bonito y nadie nos haga el feo.

Claro, no me indigna que me digan “hermana” o “hermana Erika” (aunque he de aceptar que casi siento que me estan diciendo “Sor erika” jajajaja), de algun modo lo paso por alto por que entiendo que para todos es más fácil acordarse del “hermana” que del “erika” (que bueno que no me llamo Nepomucena Domitila…) Sin embargo no dudo en darle un fuerte abrazo a aquel que tenga el “atrevimiento” de llamarme por mi nombre, por que significa (otravez…) que le importo como individuo y no como una masa.

Ahora bien, se que personas como Pablo usaban el término, pero era para referirse a muchas personas (conjunto), sin embargo no dudaba en llamar por su nombre a aquellos que si conocía y frecuentaba.
No podremos sabernos los nombres de todos los cristianos en el mundo, pero si al menos los de algunas personas de la congre, por lo menos de los compañeros del área donde servimos.
A lo mejor invertimos un poco de esfuerzo (mental) y tiempo, pero vale la pena, creo que muchos y muchas se sentirán muy especiales (amados y aceptados) si los llamamos por su nombre.