Pues bien, después de la boda civil, el lunes llegó volando y el departamento aun no nos lo entregaban, había sido un relajo encontrar un depa céntrico y barato, pero encontramos uno pequeñito, ideal para nosotros, en el cuarto piso de un edificio de.. ¡cuatro pisos! (jajaja, un rincón cerca del cielo)
Fué hasta el martes que porfín nos dieron las llaves en la tarde, pero ese día ya no podíamos ir a comenzar con los arreglos de nuestro nidito.
Así que fue hasta el miércoles (tres dias antes de nuestra boda) cuando fuimos mi papá y yo desde temprano a hacerle algunos arreglos al departamento y a esperar que la tienda nos mandara la estufa y el refrigerador que nos acababan de regalar unas tías (una de cada familia, jeje). Era el día libre de mi peloncito padre y, gracias a Dios no dudó ni un minuto en ayudarnos con la instalada de lámparas, reparación de un tubo del boiler, conectar la estufa al gas, entre otros detalles, pero sobre todo, en hacerme compañía a la hora en que llegaran los tiliches.
Mientras tanto, yo me ponía a limpiar algunas cosas. Llegó Mamalú (mi suegris) junto con mi nueva sobrina muy, pero muy lejana (de Gringolotepec), pues bien linda la chiquilla, se puso a ayudarnos con trapo y jabón, y ahi estamos las tres, dándole duro a la limpiada mientras mi papá hacía talachas.
En la tarde llegó el Samurai (hasta que su querido jefe dejó de exprimirlo más allá de la hora de salida, como era su costumbre y lo dejó salir… ) fumigamos con Raid negro y huimos del departamneto antes de morir asfixiados.
Al día siguiente fuimos otravez. Llegamos en la tarde mi mamá y yo a esperar los muebles del comedor y de la recámara. Porfin llegaron y yo me sentí soñada con esos muebles rústicos, que llenaron la casa con ese penetrante y delicioso aroma a madera natural. Mi mamá me ayudó a sacar algunas cosas que llevábamos de despensa, que habíamos ido acumulando en un par de despedidas de solteros (las hicimos mixtas, no queríamos por separado, queríamos atravesar todo juntos, sin paradigmas y sin roles) y muchas cosas que la gente nos iba regalando.
Limpiamos vitrina, refrigerador y estufa, dejando todo listo para usarse. Mi ropa y mis cosas también las habíamos llevado ese dia, nomás faltaban unos muebles que tenía el samurai en su casa (reciclados de su cuarto de soltero), su ropa y por supuesto, no podía faltar, el colchón!!! (jajaja, fue lo primerito que compramos después de unos mantelitos individuales de vaca, jajaja, ¡en qué estaríamos pensando!, verdad??))
Se suponía que las otras cosas las llevaría el samurai al día siguiente, asi que me “despreocupé” (eso dije) y regresamos a casa. En la noche llegó mi papá con mi vestido de novia en su carro. Y yo llamé al samurai para decirle que el vestido había llegado y que estaba precioso.
Han de saber que me lo hizo una tia costurera. Y bueno, ya pensándolo mejor, talvez me hubiera atrevido más y le hubiera cambiado algunos detalles al vestido que no me convencieron del todo, sin embargo, ya ahora lo veo y pues bueno, solo es un vestido, un simple simbolismo, y si, vale la pena escogerlo bien, pero aun si no es de tu total agrado y ya te casaste asi, creeme, es lo de menos, hay cosas mas importantes que un vestido de novia.
Cuando nos comunicamos le pregunté si ya tenía su traje… y fue ahi uno de las fuertes discusiones, por que no, no había ido a rentar aun el traje… creo que a partir de ahi Dios comenzó a tratar muchas cosas en los dos: en mi la tolerancia y en él la planificación a tiempo.
Viernes. Llegó una tia a la que quería mucho (ya está con nuestro Señor) y era como mi segunda madre. Yo aun no había terminado de hacer recuerditos (jarritos miniatura pintados a mano… servilleteritos que mi mamá me ayudó a rotular y que en uno de ellos decía en lugar de 1997, 1977…) costalitos de yute con chocolatitos dentro… todo era rústico y con tonos tierra, vino, morado y palo de rosa, ambos escogimos esos colores por que eran muy otoñales, y nuestra invitación decidimos que sería del mismo estilo. Las envolvimos en bolsas de papel café (de ese que se usa para bolsas de pan) y las adornamos con moñitos que hice a mano (casi 300 moñitos… santisimo… no lo vuelvo a hacer… jajaja) los nombres de los invitados fueron rotulados en ellas por mi suegris, y entregamos las invitaciones desde agosto mas o menos. Eran un chorro de invitados, yo no quería tanta gente en algo que consideraba íntimo, pero mi samurai estaba tan emocionado que quería gritarle al mundo entero que se casaba… casi lo hace… trecientos invitados, casi doscientas invitaciones, trescientos recuerditos y yo no podia terminar. Eran las 10 de la noche y me sentia mas que cansada.
Pues con todo y mi cara de cansancio, mis tios insistieron en que no era cara de sueño, que estaba nerviosa (que ingenuos…) y por tanto, me llevarían a cenar y a desvelarme hasta que se me olvidara el nerviosismo y cayera dormida (de verdad, si tenía sueño), y prometieron hacerme pasar una ultima noche de soltera inolvidable… ¡pero si lo unico que quiero es terminar esto y dormirrr! …ah pues te ayudamos… pues no me creyeron (y obviamente, después ya no me ayudaron a terminar…) y me llevaron a cenar tacos al pastor cerca de la casa. La pasé chido, no lo puedo negar, pero me entró la nostalgia, y comencé a extrañar ya mi cuarto, los ruidos y la música de mi otra hermana, la que aun no se casaba, los olores de mi casa, la voz de mi mamá, la de mi papá…
Me dormí como las 2 de la madrugada con tal de terminar los recuerditos retrasados gracias a los tacos.
Ya estaba todo listo y los ojos se me cerraban de cansancio (que nervios ni que nada… de verdad, no queria desvelarme) y caí como tronco… y gracias a Dios, descansé.
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(continúa, a partir del 25 de octubre, gracias a mi mamá y papá por patrocinarme su conexión, no tengo internet en casa aun, pero espero que eso no me impida seguir con estos posts dedicados a mi samurai y a estos 10 años de casados)
Triple
October 22nd, 2007 at 14:58
¡ah, qué bonitos recuerdos! ¿y yo dónde andaba tú?
Darth Akire
October 25th, 2007 at 9:11
Siii, hermosos tiempos.
Supongo que tu andabas en tu casa, suspirando y muy feliz por que pronto cumplirías un año de casada, jejeje.
Y bueno, con tanto trajin yo la verdad me olvidé hasta de mis amigas y de como me llamaba yo, jajajaja, es una locura eso de casarse, me cae que si!! jajaja