Había leído del tema de los niños sin hermanos en libros, revistas, sitios web y demás. Cuando leí todo eso creo que nunca imaginé estar hablando (o escribiendo) de eso en un futuro. En ese entonces yo tenía la clara intención de tener dos hijos, incluso pedía a Dios que fueran niño y niña (ya saben, primero el niño y luego la niña, para que así “el varoncito cuide de su hermanita“… jajajaja… es impresionante los clichés con los que uno crece ¿no?)
El Samurai siempre fue más niñero, el quería por lo menos tres (pos’ claro, como a él no le crece la panza, jajajaja)
Cuando la Padawan nació nuestra idea de más hijos cambió de un día para otro. Platicamos, pasó un año, y llegamos a la conclusión de que Dios tenía algo muy especial con esa pequeña y que íbamos a necesitar todas nuestras fuerzas para ella. Así pues, estando conscientes de las consecuencias, decidimos “cerrar la fábrica y convertirla en parque de diversiones” (jojo, esa frase se la volé a Gloria). Sí, tuvimos que ser drásticos por que a mí las pastillas anticonceptivas me estaban haciendo un daño terrible, ya no sólo en las emociones si no también en lo físico (no, no tonterías como engordar y manchas en la piel… me refiero a cosas como tener ciclos menstruales más que irregulares, sangrar más de lo normal, dolores de cabeza todos los días convirtiéndose en migrañas, presión arterial de montaña rusa, etc. etc. ), tampoco era una buena candidata para el DIU, comprar condones se estaba volviendo ya un lujo (o compras pañales y comida o compras condones, jajajajaja) y como ya era algo que habíamos platicado el Samurai y yo, era ridículo esperar más. Ya no hubo marcha atrás, sabíamos que Dios respaldaba nuestra decisión y todo se dió de una manera muy sencilla para que siguiéramos adelante con la decisión de tener sólo una hija.
Pese a que los abuelos de la Padawan pusieron cara de telenovela el Samurai se sometió a una muy leve y sencilla operación (vasectomía) a mediados de enero de hace dos años.
Y entonces comenzó toda una aventura. Yo sé que algunos padres de dos, tres o más niños me dirán que nuestro trabajo con sólo una hija no es nada, que ellos sí hacen un doble esfuerzo al cuidar más hijos. Pero no, cada quien habla de cómo le va en la feria y definitivamente no se puede menospreciar el esfuerzo que todos los padres hacen, por que después de todo, creo que lo que la mayoría de padres queremos es el bienestar de nuestros hijos, y luchamos por ello en base a lo que sabemos y con nuestra mejor intención (aunque aveces estemos un poquito o terriblemente equivocados)
Por mi parte, he tenido que aprender a valorar mi propio esfuerzo y darme cuenta de que tener una hija también es un gran reto.
Se los voy a “deshebrar” en varios posts, por que pienso que es un tema que da mucho para escribir.
Comencemos:

Los padres con un sólo hijo tienen más tiempo para sí mismos

FALSO. Depende de muchos factores el hecho de que los padres puedan pasar tiempo juntos o tener tiempo para sí mismos, de manera individual. Depende mucho de la personalidad del hijo y por supuesto, de los padres.

Hay niños que requieren mucha atención (como el caso de mi Padawan) y hay niños que ¡les encanta estar solos! (yo era así de niña).
Mi hija es independiente: se viste, va al baño, se baña (con supervisión), abre el refri y toma algo si tiene hambre… pero cuando se trata de emociones le encanta que la gente le haga caso, le gusta enseñar sus obras de arte y que todos lo vean y le comenten, entre muchas otras cosas… definitivamente su lenguaje emocional es que le den atención en cantidad y en calidad.
Luego ahí entramos en otra cuestión: la personalidad de los padres. Hay padres que se las arreglan muy bien haciendo más de dos cosas al mismo tiempo, y que se sienten muy mal si no están activos, siempre quieren estar haciendo algo, al grado de que no dudan en poner a hacer lo mismo a sus hijos y así mantenerlos ocupados.
Pero habemos padres que sólo podemos concentrarnos en una cosa a la vez. En mi caso, soy una mujer abstraida. No puedo hacer dos cosas al mismo tiempo, o escribo o leo, o como o juego, o veo la tele o escucho a alguien en el teléfono… si intento hacer las dos cosas al mismo tiempo siempre queda algo volando… por ejemplo, hay veces en que estoy jugando Tibia o Dofus y tengo mi cena a un lado, estoy tan metida jugando que olvido la cena… ya cuando veo, mi café está frío y mi pan tostado con mantequilla ya se aguadó… así que he optado por comer rápido (en 5 minutos) y ponerme a jugar (sí, soy muy irresponsalbe, los platos los lavo más tarde… muy tarde). Sin embargo con mi hija no puedo darle nomás 5 minutos como a la comida, ella pide tiempo, ¡mucho tiempo!, y no le gusta que le den al avión; quiere que le ponga atención mientras me habla, que la mire a los ojos cuando la escucho, entender cada idea que me está dando e incluso que la ayude a llevar a cabo sus grandes ideas… eso, de verdad, no se cumple en 15 minutos “de calidad”, en su caso se requiere de una hora o incluso más, de completa y absoluta atención.
El asunto se hace más pesado todavía cuando Samurai llega a casa, por que claro está, de algún lado la Padawan tenía que sacar esa forma de pedir amor; ni más ni menos que de su padre. Así que el buen Samurai también me pide tiempo, de cantidad y de calidad. Ya se imaginan lo loca que termino cada día, con dos “niños” hablándome al mismo tiempo: una hablándome de Lazy Town y Harry Potter, y el otro hablándome de las curiosidades que hacen los iphone y de los diálogos de Gokú.
No, definitivamente no es fácil, jeje.

Aveces, no les niego, llegué a pensar que los niños que tienen hermanos están mas entretenidos que los que están “solos”. El tener hermanos ya es en sí estar en bola, ya sea para discutir o para jugar, tienen alguien en quien posar más su atención que en mamá o en papá. Cuando tienes un sólo hijo no importa que tengas un perro o 4 gatos, tu hija siempre irá contigo para que juegues al doctor, a la maestra, a espadazos Jedis, a duelos Potterianos, a dibujar, recortar y pegar para hacer cartas para sus amigos, a jugar un videojuego que le encanta pero que ya te sabes de memoria, a jugar con muñecos, a tomar fotos en la calle… todo, absolutamente todo cae sobre los padres. No dudo que sea agobiante tener que separar a los hermanitos que se pelean cada dos horas. Pero a mi me acontece esto y por eso se los platico.

Ahora bien, muchos se han acercado a nosotros y nos han dicho “Deberían darle un hermanito… es más, de preferencia que sea niña (como si eso lo pudiéramos controlar con apretar un botón…) para que la Padawan tenga con quien jugar, necesita compañía…se va a aburrir”
¡Es un pensamiento demasiado egoista!, los hijos se tienen para darles a amor, no para que sirvan de “señorita(o) de compañía” para el hijo mayor, los hermanos no deben suplir el lugar de los padres. Sí, es un plus que tengan con quien jugar en la comodidad del hogar, sin tener que arriesgarse a que conozcan niños de otras familias (que quién sabe qué mañas tendrán, dirán por ahí…¿verdad?). Pero la dedicación, y el tiempo la deben dar los padres, no los abuelos, ni los tíos, ni las mascotas, ni los juguetes en cantidades enormes, ni las actividades extraescolares, ni los amigos de la escuela, y mucho menos los hermanos, sólo los padres pueden llenar ese espacio, por que para eso son padres.

Hace poco, me levantó mucho el ánimo un comentario que me hizo mi queridísimo Saske mientras jugábamos Tibia, me bromeaba por tener un lvl muy bajo, yo le comentaba que muy seguido me siento frustrada por no tener tiempo para mi misma, para jugar, para leer sin interrupciones, para cocinar sin más manos en la cocina más que las mías, para ver una serie de tv en mi compu yo sola, le decía que aveces me siento muy inútil por no hacer las cosas tan rápido como otras madres, y además por sentir culpa de pensar que aveces mi Padawan absorbe mucho de mi tiempo. Y él me dijo que no me sintiera culpable, que los niños absorben mucho… pero que la Padawan absorbe mucho más. Me sentí bien por dos razones, la primera: por que estoy haciendo bien en no reprimir el dinamismo de mi hija, sería bien cómodo regañarla por que pide tiempo y atención, y en base a castigos y miedo mantenerla sentadita y calladita, pero a la larga sería muy malo para ella. Y segundo: que sí le doy mi tiempo e incluso le doy más de lo que otros soportarían dar a un niño con tanto dinamismo (conozco algunos que ya la habrían metido a una guardería o a una escuela con un horario más cómodo para los padres…)
Si, talvez nunca tenga ese “tiempo para mi misma” que he buscado por mucho tiempo. Pero me considero privilegiada tener la posibilidad de decidir tener sólo una hija, por que así puedo darle lo que necesita en cuanto a atención (la cual, ahora sé, es mucha la que requiere)
Mi conciencia no estaría tranquila si hubiera tenido otro hijo nadamás para que alguien me mantuviera entretenida a la traviesísima Padawan por lo menos una hora extra al día. Además, ¿se imaginan que ese otro hijo pidiera de la misma manera atención y amor como lo hacen mi Padawan y mi Samurai? jajajajaja, ¡no! jamás terminaría de repartirles mi tiempo, jajajaja.

No decidas la cantidad de hijos que tendrás en base a que tus hijos “se sientan acompañados”. Decídela en base a tus metas y posibilidades en todos los aspectos y por supuesto, en base a la voluntad de Dios para cada uno de ellos. Por que, aunque muchos te digan que los hijos son como flechas en una aljaba y bendito aquel que llena la suya de ellos…, de nada sirve tener tantas flechas si no sabes cómo dispararlas y que ninguna dé en el blanco… asi también, de nada servirá tener uno o mas hijos si les marcas el camino que a tí se te antoja y no el que Dios desea para ellos. De nada sirve tener tantas flechas para que se hagan compañía entre ellas y tu das por hecho que tarde o temprano saldrán de la bolsita y se lanzarán solas, o que las mismas flechas se animarán entre sí o se lanzarán unas a otras…

Los hijos no son una masa, son individuos.

Este tema continuará… no se cuando… pero continuará…