Hace poco, mi queridísimo Mr Ge me sugería en uno de mis posts escribir acerca de la confianza y sus consecuencias.
Pasan muchas cosas por mi cabeza en cuanto a ese tema, por que desgraciadamente eso de la confianza y de la amistad se oye bonito, pero no es miel sobre hojuelas, como dirían por ahí.
Bien… primero que nada dejen hago un resumen del por qué surgió ese comentario de parte de la versión humana de mi amado Mulder (… Mr Ge)

Durante las vacaciones pudimos el Samurai y yo (y hasta la Padawan, que aunque no les aguanta el ritmo aun, ama con locura a sus hermanos mayores) adentrarnos más en los corazones de estos grandes seres extraterrestres que llegaron a este planeta y a nuestra vida para quedarse, y no sólo nos metimos nosotros, ellos también se metieron a nuestros corazones…

Era viernes y mientras revisaba mis mails y tomaba mi café matutino, me encontré a Miss Tammy vía skype, llevábamos ya casi toda la semana saliendo y echando relajo con ellos y pues como que uno se queda picado, por lo que cuando Miss Tam me preguntó que haríamos ese día no dudé en contestarle “pues no se, yo tengo el día libre, ustedes pónganse de acuerdo, me avisan y yo les caigo donde sea… ahora bien, que si no se les ocurre nada pues vénganse, vemos películas, jugamos y nos atascamos otravez de papas y palomitas…” al mismo tiempo el Samurai platicaba con ella por su lado y él les dijo que pasaran la noche acá… !no pasaron ni 5 minutos cuando se nos avisó que la velada (para no decirle pijamada… por que hay quienes se espantan… ¬¬) sería en nuestra casa y que toda la raza llegaría a las 6 de la tarde aprox! (jajaja es impresionante lo rápido que se organizaron… a mi se me hace que ya tenían todo más que maquinado… jajajajaja)
Pensé, que en otro momento de mi vida me habría entrado el pánico y habría dicho que no… pero ¿qué quieren? cuando se ama, uno es capaz de cambiar de canal por completo.
Bien, pues como rayo “limpié” la casa, saqué cobijas, catre, colchoneta y todo lo que fuera necesario para que mis niños estuvieran a gusto dentro de las posibilidades de mi hogar.
Dieron las 6:30 y comenzaron a llegar, ya a las 7 estaban casi todos (hubo algunos ausentes que hubiéramos querido que estuvieran, pero eso de los permisos no es fácil…)

Comenzamos con un Monopoly de Star Wars, luego seguimos con un paseo bajo el cielo nocturno lleno de estrellas (que parecía que se reían de todas nuestras boberas) para ir por más municiones alimenticias, luego jugamos manotazo (aun tengo una uña enterrada en la mano, propiedad de Tangy…) y luego jugamos Verdad o Reto… de lo cual sólo obtuvimos puras verdades, lo cual de todas formas es un reto.
Nos preguntamos muchas cosas y contestamos con sinceridad… nadie se escapó… Prometimos que todo lo hablado no saldrá de nosotros (y de mi parte asi será… todo me lo llevaré a la tumba muajaja). De las risas y las preguntas capciosas pasamos a la lagrimita sentimental… y en menos de que nos imaginábamos ya estábamos todos moqueando, llorando y dándonos palmadas y abrazos de ánimo.
Ya cuando nos dimos cuenta estábamos inmersos en un ambiente emotivo, muy difícil de explicar… ese que se da cuando cuentas tu vida y nadie pone cara de susto o de “fuchi”, al contrario, todo fue comprensión y amistad.

Hacía muchísimo tiempo que no sentía tanta confianza, ni si quiera contando algunas cosas a otras personas me había sentido así, talvez porque hubo ciertos juicios de por medio, que hicieron que la confianza se nublara pronto. Pero esta vez no fue así, la confianza fue plena porque sabemos que entre nosotros nadie es perfecto y que todos tenemos cola que nos pisen, por lo tanto nadie podía (ni quería) dar su opinión acerca de las vivencias de cada uno.

Cuando pasan cosas así, es inevitable: no puedes pisar la confianza de tus amigos haciendo comentarios absurdos; ya sea burlándote de las penas ajenas o dándotelas del mejor consejero del mundo.

La confianza se construye poco a poco. Se va dando a cucharadas, y una vez que han confiado plenamente en tí no puedes dar la espalda. Aveces eso implica tener que cambiar tus esquemas mentales para comprender las perspectivas de los demás y eso es, aveces, lo que más cuesta trabajo. Un comentario dicho a la ligera puede afectar gravemente esa confianza y entonces la amistad podría irse a un precipicio del cual casi nadie sale ileso.

Ganarse la confianza y conservarla no es nadamás guardar bien los secretos. Es respetar el dolor, la felicidad, la indiferencia y cualquier sentimiento involucrado. Es no reclamar para pedir que se nos atienda por que lo merecemos nomás por que nos llamamos “amigos”, se gana esperando lo mejor de la persona y aun si “nos falla” comprender sus razones antes de juzgarlo con nuestra lente perfeccionista, se gana mostrándote como realmente eres, sin temor a que al ver los demás tus debilidades quieran pisotearte o considerarte menor.

Casi no dormimos, la primera en dormirse fue Tangy (quien a pesar de la travesurita de su hermana no se despertó) y como la casa y sus espacios ya estaban bien definidos (niñas de un lado, niños del otro) la chamaca en cuestión apañó camita, luego los chamacos también se desenchufaron, y al final quedamos hasta las 6 Jazz, Miss Tam, Samurai y yo…

No me fue fácil ese sábado, no sólo por la desveladota o por el efecto Sabritón en mi ingénuo estómago, la verdad es que me sentía vulnerable… y estoy segura de que ellos, de algún modo u otro, también se sentían así. No es fácil confiar de nuevo, rodearte de nuevos amigos y abrirles tu corazón, cuando a lo largo de tu vida muchos que se han hecho pasar por amigos te han hecho daño y han agredido tu confianza.
Pero la verdad, vale la pena intentarlo.
Jesús así lo hizo. Talvez no consideró “amigos” a toda esa multitud que lo seguía. No cualquiera entendía sus “loqueras” y su decisión por su peculiar estilo de vida y por dejar comodidades con tal de cumplir su propósito. No era fácil incluso que los mismos discípulos entendieran su decisión de dar la vida por la humanidad. Y sin embargo, ahí iban, para todo jalaban juntos, aunque algunos eran muy diferentes permanecieron unidos lo más posible. Sí, seguro no vería ya como un amigo a Judas… y es donde no podemos ser mensos, pero si mansos. Por que sí, llega un momento en que notas cuando alguien ya te lastima por necesidad de autoestima (se deleitan en hacerte sufrir para sentir que tienen el control hasta de tu vida) y notas cuando la herida se dió por un simple descuido.

En fin, hoy ya no me siento mal de haber sido transparente. Lo malo es que ahora siento una gran responsabilidad y un gran compromiso por conservar la confianza que tuvieron (y tienen) en mi.
Creo que por eso antes me daba mucho miedo abrir mi casa, por que de algún modo lo mismo pasa con el corazón. No quería dejar entrar a nadie por que consideraba “poco” lo que yo podía ofrecerles. Mi corazón, al igual que mi casa, no está del todo terminado, a ambos les falta una pulidita aqui y allá, hay partes descuidadas, no tengo el mobiliario que otros tienen, huele a gato (jajaja, sii, mi corazón también huele a gato, y eso, pocos lo soportan), las paredes son grises en su mayoría… todas esas imperfecciones me impedían abrir el corazón nuevamente por temor a ser criticada y juzgada.
Pero ahora sé que vale la pena arriesgarse, después de todo, es parte del plan de Dios para nuestra vida, vivir juntos, tener todas las cosas en común… y si él lo hizo pese a que uno que otro lo negara, ¿por qué no hacerlo nosotros?

Dedicatorias a los “culpables” de ese grandioso día. Show ▼