No me gustan las incongruencias… no me gusta hacerlas ni vivirlas.
Casi tanto como no me gusta que me las hagan o estar cerca de alguien que las hace.

No me gusta que hablen de “orden” para hacer las cosas cuando lo que menos hay es eso y hay pura improvisación.
Y tampoco me gusta que se hable de improvisación cuando se nota que pasaron dias… meses, ¡años! trabajando en ello.
No me gusta que los padres exijan puro 10 en matemáticas cuando ellos fueron de los más burros en esa materia.
No me gusta la gente diga que es creativa nomas por arreglar un mínimo desperfecto en casa o por copiar una idea que le vieron a alguien creyendo que nadie lo va a notar.
No me gusta que la gente diga que no le gustan los animales, pero que por dentro… ¡¡son animales!! jaja
No me gusta que hablen del amor al prójimo cuando lo único que se hace es criticar las acciones y reacciones de la gente dolida, amargada, sola, con problemas y necesidades que la gente “normal” no conoce. Y de hecho… ni yo misma puedo hablar del amor al prójimo por que no soy tan tolerante y amorosa como pensaba.

Tampoco me gusta que confundan humildad con odiarse a si mismo (aunque suelo recurrir a esa práctica… ¿verdad?)
Y mucho menos me gusta que confundan la aceptación de si mismo con presunción.
No me gusta que algunos hombres se las den caballeros cuando en realidad lo que quieren es algo a cambio. De hecho, no me gusta que se use el término “caballeros” para las revistas hechas para lujuriososcalenturientos… los cuales, para mi, no son caballeros.
No me gusta que las mujeres se desvivan en “amabilidad”, cuando en realidad lo hacen para recibir elogios y el crédito del exito, incluso del ajeno.
No me gusta que haya hombres que afirmen no gustarles las flacas anoréxicas, pero cuando pasa una chica esquelética frente a ellos (ya sea en foto en persona) babean ¿instintivamente?. Y de hecho… no me gusta que se diga que la belleza de una mujer proviene del interior, cuando esas mismas personas lo primero que ven es la belleza exterior.
Y tampoco me gusta que las mujeres solteras digan “ay noo, yo no me fijo en el físico, sino en la inteligencia” cuando en realidad no se fijan ni en una ni en otra, si no en las posibilidades de que un hombre aguante todas nuestros los arranques de divas que las mujeres solemos tener.

No me gusta que a los niños se les enseñe a no defenderse de sus compañeros gandallas en la escuela pero los padres mismos le gritan al conductor del carro de enfrente por que no avanza a tiempo… o peor, cuando les gritamos a ellos mismos por que sus travesuras ya nos tienen hasta la coronilla.
No me gusta que las mujeres presumamos de ser el lado sentimental y empático de una relacion de pareja, cuando en realidad lo único que hacemos es manipular y obligar a los hombres a hacer las cosas como queremos.
No me gusta que los profesores(as) den clases de algo que no practican (jajaja, imaginan ¿no? el maestro de fotografía, pero que tiene años que no toma una sola foto…)
No me gusta que los pastores o lideres de cualquier iglesia hablen en contra de los chismes y la murmuración cuando al mismo tiempo usan el púlpito para comentar algunos casos.
No me gusta decir que haré algo y después dejarme vencer y no hacerlo (por eso es mejor no prometer nada)
No me gusta que los padres obliguen a sus hijos a ser perfectos, pero ellos sí pueden decir mentiritas blancas.
No me gusta que a los niños se les esconda la verdad… incluso las espinacas que odian.. escondiéndolas en huevo con queso y luego decirles que es otra cosa menos espinaca.
De hecho, no me gusta que se les obligue a comer algo que no quieren cuando los adultos mismos tienen sus alimentos “odiados”.
No me gusta que a la gente enferma se le oculte que lo está y esperan ridículamente que le echen ganas para curarse (¿de que? si no saben que están enfermos)
No me gusta hablar de perdón por que aun tengo piedritas en el zapato y no se si ya perdoné al 100%
No me gustan que la gente haga dietas a lo bruto si después de un año van a regresar a las andadas.
No me gusta que los padres limiten la tele a sus hijos cuando ellos la tienen prendida aun sin verla.
No me gusta que los cristianos hablemos de entrega y servicio cuando el único “servicio” que damos es un “Dios te bendiiiiice herrrmano, estare orannndo por ti, guerrero del Diosss altiiisimo…

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No me gusta escribir de algo que no hago… o escribir de algo que creo que hago pero que no hago… y por supuesto, no me gusta que la gente escriba cosas que ni vive, que ni hace, que ni piensa y que nomas lo hace para rellenar un espacio más en la web o para gritar al mundo que están urgidos de atención. Pero eso si… presumen de que lo que les sobra es eso: atención…

Creo… por eso… no me ha sido fácil escribir en estos días.
Y hasta que crea yo, que soy alguien transparente, sin afan de conseguir algo a cambio (ni siquiera los elogios falsos o verdaderos en los comentarios…) entonces talvez vuelva. O… TALVEZ NO!!!… talvez decida decir TODO lo que pienso aunque parezca que me quejo de todo y aunque parezca que “Dios tiene muchas cosas que cambiar todavía en mi vida…” (pues si ¿no? como a todos…)

Pero en lo que respiro y me sacudo la cabeza de tanto prejuicio y falsedad, me daré unas “vacaciones” en Tehuacán. Con harto joven, amigos y con otros dos matrimonios a los que admiro y amo con todo mi corazón. Estoy segura que muchas cosas buenas saldrán de ahi.
Si me nace, pues ya les contaré. ¿Va?

PD: No me gustan las incongruencias… no me gusta hacerlas ni vivirlas… pero si… temo decir que muchas veces las hago y las vivo… yo, malévola.