Hace días… ¡semanas! que no escribo. Y no, no es que me haya entrado el pánico a mi también de que un Zeta me vaya a aventar una granada michoacana y luego vayan a secuestrar a mi gato favorito por que tiene Twitter y han visto sus fotos en facebook mis amigos. Tampoco voy a cerrar o privatizar mi blog, no me considero ni siquiera una blogstar como para salir a la calle con gafas obscuras de “meparezcoperonosoy”, tampoco tengo dinero como para andarme preocupando… y aun si me lo piden a la mala, pues con la pena, pero NO HAY.
La verdad, la verdad… es que no había tenido tiempo de escribir. Entre la chamba, las labores del hogar, los amigos, la “poquita” tarea (asi dijo la maestra…) de mi Padawan, etc. etc. y un infinito etc., pues no se puede.
Pero hoy… hoy… hoy… me estoy dando una escapadita. El día esta “liviano” y me nació platicarles que hoy aquí es un día como cualquier otro… como en toda escuela, un “día como cualquier otro” esta lleno de “esas cosas que pasan“. Y ya saben que a mi, que soy enemiga de Doña Rutina, me encanta hacer enormes aquellas cosas diminutas que de pronto pasan y que le dan sabor a mi día.

Como por ejemplo: hace rato, en el salón de 1B de secun se armó un alboroto y yo, que “ya me conozco” la mente latosona de los pubertos (ahá), pensé que se trataba de una bomba fétida, o de una travesurilla adolescente… pues no, no era más que un ingénuo pájaro que tuvo la osadía de irrupir en el salón para decirle al profe que el también tiene derecho a educación… pues nimodo, se quedó con las ganas. Entonces el pajarito fue atado y echado fuera… ah no, no es cristianoide… no, fue tomado por uno de los chicos y lo alejaron del hambre voraz de los demás chicos… jojo, no, tampoco.
Bueno, el chiste es que se llevaron (al pajarito, no al chico) y deseo de todo corazón que el pequeño esté bien.
Luego, para seguir sazonando el día, mi querida jefecita me regaló una torta. Han de saber que las tortas de este plantel son famosas, en especial las de milanesa… ingrediente principal de la que hoy me comí, tenía mucho queso y estaba ca-lien-ti-ta. ¡Y yo con el hambre que me cargaba!
Para seguir dándole sabor al día, ayer pedimos un televisor para un salón… y hoy, otro profe que no habia pedido tele, me comentó aisladamente que se le había olvidado pedirla. Media hora mas tarde, cuando subo a checar que todos estén en su salón, sale el profe bien contento a darme las gracias… ¿de qué? (pensé) ya se que soy muy buena onda… pero esta vez sí no se de qué jajajaja (seguí pensando). Linda fué mi sorpresa cuando ví que lo que tenía en su salón era ni más ni menos que la telvisión de la maestra que la habia pedido con anterioridad (la cual, obviamente, se quedó como novia de pueblo)… y bueno… no me quedó mas que decir “denada” y correr a encontrar una solución…

Y lo único que falta… la cereza del pastel: un simulacro conmemorativo del 23 aniversario del Terremoto de México… espero… deseo… ¡anhelo! que NO se les ocurra ponerle esa cereza a este pastel, por que ando con leves vértigos y el tumulto me pone peor, jojo. Pero bueno, ya si sucede pues ya veremos qué pasa (por lo menos será simulacro y no sismo de adevis)

Pues por el momento los dejo, voy a ver qué más aconteciemientos se suman a los demás en lo que queda de este viernes laboral.

ACTUALIZACIÓN:
Justo cuando iba a dar click en el botón de “Publish” (si… mi wp esta en inglés aun…) llega un chico a pedirme unos plumones y en el momento en que se los estoy dando, suena la alarma de simulacro. ¬¬
Pobres… si hubiera sido emergencia de verdad, media escuela se habría quedado atrapada en los edificios… en fin… ya escribiré de esto…