Leyendo los recientes posts del Samurai en Poder en Linea acerca de milagros y desastres, de los ateos y de los homosexuales y todos los interesantes comentarios que han puesto, recuerdo algo que traía atorado desde hace unos meses (no… no tomé té de corcho… jajaja).
Son temas que aveces uno prefiere evitar por que al fin y al cabo remueve las fibras más sensibles de la educación cristiana impartida desde la más tierna infancia, aquella en la que se nos enseña a que no es bueno cuestionar las decisiones de Dios, lo cual incluye el no preguntarse nada ni a sí mismo por que si no ya es pecado.

He pensado acerca de lo difícil que es para mucha gente “inconversa” (término proveniente del más puro cristianés) tener que lidiar con la idea de amar a un dios bueno, que al mismo tiempo es un dios muy malo.
No hace mucho, cuando sucedió lo del “accidente” aéreo en la Ciudad de México (el del jet del ex secretario de gobernación),conozco a una persona que dijo: “…a Fulano que andaba muy cerca de ahi no le pasó nada… ¡Dios es bueno!“.
No pongo en duda la gratitud de esa persona, pero ese no es el punto. El punto es que no pude evitar pensar:

- Y si el avión hubiera caido justo encima de Fulano, ¿Dios ya no es bueno?, y si se le quema un poquito la ropa a Fulano… ¿Dios es un poquito bueno?, y si el avion cayó en su automóvil, donde llevaba su Macbook pro, su Iphone, el traje para la cena elegante del día siguiente, la tarea de Matemáticas de su hija y el cheque de su quincena, pero a Fulano ¡no le pasa nada por que no estaba en el auto!, ¿entonces Dios es medio-bueno?…

… y así, le estuve dando vueltas un buen rato… y luego ya mejor lo dejé por la paz por que ya me estaba doliendo la cabeza.

Por otro lado, platicando con el Samurai acerca de mis dudas existenciales, le he comentado que a veces no sé que pensar acerca del cristianismo… lo bueno es que será muy Sheldon, pero no me ha sermoneado ni me ha dado bibliazos.
Esas grandiosas pláticas me llevan a pensar que ando muy desconfiada con Dios por las jaladas que he vivido por medio de los “hermanos en Cristo” (lo pongo así entre comillas para hacer notar que lo digo con cierto sarcasmo, por aquellos que gustan de llamar hermanos a todos, pero que no se comportan ni como tios, ni como primos y mucho menos como hermanos)
Pues sí, déjenme decírselos así… las peores gandalleces, las heridas más profundas, los momentos más difíciles y pesados que he tenido en mi vida… los he vivido con-por-para-gracias a cristianos. Más difícil todavía es cuando después del trancazo emocional te dicen el famoso, muy sonado y ridículo “bendiciones, hermana”…

Y entonces, basándome en todo ello, muchas veces he llegado a pensar (si, espántense los más santos) en que si Dios verdaderamente me amara, y si Dios fuera realmente “bueno” no dejaría que toda esa clase de infortunios me pasaran justo a MI, que soy tannnn noble y buena (jojo… ahá).
¡Qué gran equivocación! Basar mi fe en Dios gracias a las obras y al “buen testimonio” de los “ungidos”.
Lo malo es que me ha llevado toda una vida darme cuenta y dejar de creerme las mentiras que muchos de ellos dicen con tal de ganar almas (…almas que les ofrenden… o que aplaudan su falsa santidad).
Te hacen creer que las obras SI cuentan; que si te “portas bien”, Dios es tan bueno como para hacer llover una gran prosperidad económica en tu vida, y que todas tus enfermedades serán quitadas al instante. Y si te “portas mal” automáticamente te pones desnutrido y desempleado, es decir, que según sus fundamentos, si un día te da chorrillo o tu color natural es verde rana, significa ante “sus preceptos divinos suyos-de-ellos” que estás en un terrible pecado.
En el proceso te hacen sentir profundamente culpable, por que llega un momento en que si te va “un poquito mal” llegas a pensar que eres más malo que una cucaracha, más malo que las tortillas Milpa Real, más malo que un limón y salsa Valentina en un estómago ulcerado… y sientes que todo te lo has buscado tu (o tus antepasados, que seguramente te metieron en algo que ni sabes, pero que ahora tienes que cargar…. nimoditos). Y si sale algo mal automáticamente crees, ¡estás seguro!, de que se debe a tu “espíritu” de nube-negra que traes encima (con eso de que ya hay espíritu hasta de Harry Potter, ya uno no sabe dónde se va a encontrar un espíritu maligno jajaja, avísenme si encuentran un espíritu de Gollum o de Darth Maoul porfavor para atarlo y sacarlo pa’ juera jajaja)

Lo malo… es que cuando te das cuenta de que todo aquello no es más que una vil mentira para mantener control sobre de ti y sobre cada una de tus decisiones, entonces viene la parte inversa, y te conviertes en algo peor que Anakin enojado… y entonces te enojas con Dios, “por que permitió que sus jijos’ te maltrataran, ¿por que a tí si te jala las orejas cuando te portas mal y a ellos los sigue bendiciendo aun si te pisotean?

Muchos, es triste decirlo, no sobreviven… otros, como yo, tienen que echarse pomadita a cada rato en las heridas, por que aveces supuran un poco y arden como chilito, y ahi vamos, en un arduo proceso de recuperación, entendiendo día con día que Dios no puede hacer absolutamente nada para que sus hijos (sí, asi como lo leen… SUS hijos) dejen de matar, mentir, chismear, lastimar, bombardear, señalar, juzgar a los demás, todo haciendo mal uso de Su nombre.
Pocos son los que después de ver la crudísima realidad se levantan sin nigún problema y siguen adelante confiando, como si nada hubiera pasado.
Mis respetos a ellos… me cae.

Ahora bien, retomando eso de que “Dios no puede”, para mi no significa que no tenga el magno poder de hacerlo… es sólo que nos dió una cosa extraña y multisabor que se llama “libre albedrío” y pues, contra tal seguramente Él prefiere no meter mano, por que después de todo… nos ama, y parte de ese extrañísimo amor es dejarnos decidir… incomprensible ¿verdad?

Así pues, yo ya escupí parte de la realidad que me pica últimamente.
Y en la cual pues, creo bueno decirle a aquel que pasa por pésimos momentos: que no te alteres.. probablemente no es un “pecado generacional” lo que hace que tengas gripa, no es la vajilla china que te regalaron en tu boda la que te esta provocando escasés económica (si, ¿no?, por que ya saben que para los cristianoides los chinos son del “diablouu”), si chocan tu carro no es por que te saliste del paraguas de Dios y entonces los demonios aventaron tu auto hacia el otro carro… no, seguramente fue un simple y tonto descuido.
Si, es cierto, hay consecuencias para toda decisión que tomamos, pero eso no significa que debamos ser supersticiosos y carguemos con cosas que no tienen nada que ver con las verdaderas consecuencias.

E igual, si pasas por momentos fenomenales, pues si, es bueno que agradezcas a Dios y digas que Él es bueno, pero pregúntate también, que si algo no salió como esperabas o si TODO te llegara a faltar; pérdida de familiares, no tener dinero, ni comida, ni casa, ni que te ladre un perro… ¿seguirías diciendo “Dios es bueno” o pensarás en que seguramente todo eso pasó por que no has orado lo suficiente? e incluso ¿pensarías que Dios ya se ha olvidado de tí?

Por otro lado, si eres de esos que condenan y señalan hasta el más mínimo error en aquellos a los que llamas “Hermanos”, sería interesante que te preguntaras si realmente no estarás pasándote por el arco del triunfo aquello de que no seas piedra de tropiezo… o aquello de que no uses el nombre de Dios en vano… y aquello de que con la regla que midas… entre otras cosas interesantes que se supone te sabes muuuy bien de memoria…. ya… mejor me callo, ultimadamente, pregúntate lo que te tengas que preguntar. Yo no tengo nada que decirte por que alfin y al cabo quien abunda en “revelación” eres tú, ¿que no?

Y de aqui.. hay mucho todavia por platicar… muajaja, seguiremos masticando estos temitas de bendiciónnn…. amennnaleluyagloriaaaDiosss.