Tengo rato de no conectarme a internet (como un par de semanas tal vez…) y cuando he estado conectada simplemente no se me da la gana escribir… no sé por que, hay algo muy adentro clavado dentro de mí, difícil de explicar, muchos sentimientos atolondrados. Nada logra ponerse en orden en la fila de las palabras… ni siquiera en la fila de las letras. Muchas cosas qué decir… y no saber por dónde comenzar.
Y hoy, justo hoy que tengo un espacio y un momento para conectarme y leer las cosas que me interesan leer, me encontré con una frase en el el blog de una persona que aprecio mucho:Blu’ y eso calzó perfecto con una de las cosas que siento:

Estamos solos. Este es un manicomio, todos hablamos al mismo tiempo, unos en voz alta, otros para sus adentros, pero nadie escucha a los demás. Tenemos los oídos ocupados con nuestros murmullos. Cada quien enuncia sus locuras, nos reímos solos, lloramos solos, nos consolamos acariciando nuestras manos. Nos mecemos junto a la pared para arrullarnos porque nadie más está ahí para hacerlo. Estamos solos. Infinitamente solos y somos incapaces de hacernos compañía.
La verdad es que nunca hemos estado tan solos como ahora que tenemos algo que decir.

Ahora lo veo más claro. Por tanto años, aun estando rodeada de amigas, amigos, amiga, mejor amiga, mejor amigo, amigo, pseudoamigos, amigosporconveniencia, compas’ de trabajo, compas’ de banca de escuela, contactos de facebook, conocidos, conocidos incómodos, allegados, desllegados, amiguis, cuates, güeyes, ñeros, brothers y demás… mi sentimiento siempre ha sido el mismo y se hace más profundo y más doloroso cuando la realidad de la falsa amistad o falsa compañía se hace evidente.

Yo no sé porqué, pero ya no quiero ser el tapete de “welcome” de nadie. No quiero que me deshechen cuando a los amigos en turno les alcancen su precio, o cuando yo no pueda conectarme o “estar al pendiente” y entonces me sermoneen con asuntos de reciprocidad. Ya no quiero que me echen en cara lo que “no di” (olvidando lo que si dí).
Cierto, ¿no?, bien dicen por ahí que cada quien tiene lo que se merece y probablemente en mi caso no sea la excepción, y que yo haya tenido la “compañía” (hablando en general) que merezco. Y sí, no estoy dispuesta a reclamar o a levantar mi queja, por que yo no he sido precísamente la mejor amiga que se pueda esperar.
Y por lo mismo, pues ni tengo cara para reclamarle a nadie por desplantes y similares.

Y no, no todos han sido mala leche conmigo, han existido cerca de mi personas muy tolerantes, muy amorosas y dispuestas, pese a mis jetas y mis constantes cambios de ánimo (entre esos pocos: mi no tan extensa familia). A todos ustedes, gracias… ya saben por qué y ya saben a quienes me refiero. No voy a hacer un ridículo listado de amigos.sin.nombre, anotando el por qué los quiero y por qué les agradezco su existencia. No, ya no lo haré. Por que las verdaderas amistades se pesan con el tiempo y con las circunstancias, no con las palabras.

Y bue’, a todos aquellos que prefirieron darme carpetazo para no meterse en broncas, o alejarse de mi por que no hay nada -en mi- que puedan admirar o respetar, o por que soy una mala influencia o no se qué, o por que la forma de educar a mi “rara” hija les rompe el paradigma, o por que leo Harry Potter (“y eso es una antesala para la brujería” jaja) y veo Star Wars, por que no uso vestido floreado los domingos, o por que no leo a Gabriel García Márquez, o por que soy la esposa del Samurai, o por que decidí tener sólo una hija, o por que soy tan infantil que me gustan los videojuegos y las caricaturas, o por que soy poco expresiva y callada, o por cualquier cosa que se les haya venido a la cabeza … pues no me queda más que darles las gracias también, por que en su momento aprendí de ustedes, sentí un muy profunfo cariño, me sentí parte de sus vidas, vamos, ¡hasta me sentía importante para ustedes! Gracias por los momentos chidos compartidos, por las fotos, por las cartas, los vídeos, las idas al cine, las desveladas, por las cartas escritas en word, la comida improvisada, las canciones y mil cosas más.
Mil disculpas por lo que esta defectuosa mujer no pudo darles, por las llamadas, mensajes de cel y los mails no contestados. Por mi falta de empatía en los momentos de dolor, por ser tan fría cuando más emociones necesitaban y por ser tan emocional cuando debía ser más mental.
Quedan en mi memoria, tratando de atesorar sólo lo bueno y tratando de ya no recordar aquellas absurdas razones que nos distanciaron. Que sí, he de aceptarlo, me dolió, lloré y hasta tuve pesadillas…

En fin… life goes on… sigan su camino, sean felices, sean bendecidos… yo seguiré en el mío, el cual creo, hasta eso (y pese a lo que ustedes crean) pinta bien, un poco más “sola”, pero se ve bien.
Si en una de esas nuestros vientos se vuelven a cruzar sabremos si se forma un lindo tornado o ya no, o se hace un agradable clima para vacacionar, pues ya veremos… veremos…

Hasta aquí termina este MONÓLOGO pueden cambiar de hoja, si es que no la cambiaron ya. No es necesario que hayan entendido las palabras… realmente no es importante… después de todo, sólo hablo conmigo misma y con mi propia burbuja.