Los periodos de exámenes son estresantes en mi hogar, los tres sufrimos enormidades. Yo en especial me pongo peculiarmente sensible.
Ayer hubo examen de Español, hoy fue el de matemáticas.
Toda la semana anterior las mamás se ponían a platicar, dándose tips unas a otras de cómo ayudar a sus respectivos hijos a estudiar para los temibles exámenes. Esta semana el tema continúa en las afueras de la escuela, pero con un agregado… el cual, por lo que veo, ha sonado más que las mismas calificaciones y exámenes: PIOJOS!!!

Al parecer, ha surgido una amenaza en la escuela de piojos zombies (jajaja, bueno, nomas son piojos, pero diciendo “zombies” se oye divertido jajaja) varios niños han sido invadidos por esos carismáticos amiguitos.
Tengo entendido que algunos ya están siendo tratados con shampoo anti piojos, repelentes y hasta detergente para ropa!! (jajaja según dijo una mamá, una enfermera le dijo que el Ariel es más efectivo que el shampoo medicinal…en fin…). Mi Padawan ya fue revisada meticulosamente por sus temerosos padres y no encontraron indicios de piojos zombies, ante tal situación buscaremos un repelente para evitar el paso ilegal de piojos inmigrantes y vigilaremos constantemente el territorio Padawanesco.
Sin embargo, ante tales situaciones, la gente siempre saca lo mejor o lo peor de sí mismos. O como dirían: “sacan el cobre”, y desgraciadamente para esos males no existe ni shampoo, ni repelente, ni collar, ni polvito, ni detergente para la ropa que los quiten.

Caminábamos hacia la parada de autobús mi Padawan y yo, y en el camino, unas mamás de los niños del mismo grupo comentaban espantadísimas el caso piojoso:

- Es que de nada sirve que cuidemos a nuestros niños poniéndoles repelente y shampoo, por que seguramente otras mamás no han hecho nada por sus hijos.
- Si!! Lo mejor es ver quién los trajo primero (como si eso pudiera saberse… jajaja) y quienes todavía tienen y decirles a nuestros hijos que no se junten con ellos…

WOOOORAAALEEES!! Cuánta sabiduría!

Algunas de esas madres que se estuvieron preocupando por que sus retoños sacaran impecables diececitos, son las que ahora enseñan a sus propios hijos la inolvidable lección de “cómo discriminar en un paso”.
¿Qué sigue? ¿Que les enseñen a separarse de los que hablan “feo”o que viven en zonas pobres y peligrosas? y luego ¿Que pinten su raya con gays y lesbianas (“no se les vayan a pegar las mañas” asi dicen…)? Ahhh eso sí, con sus diplomas de Matemáticas y Español pegaditos en la pared. Como si eso fuera lo más importante en la vida…
Exigimos justicia, queremos que nuestros hijos “sean hombres y mujeres de bien”. Yo les pregunto, padres y madres ¿cómo se enseña tolerancia y respeto? ¿Se imaginan lo que sentirá el niño o niña que será marginado por sus compañeros (por consejo de sus padres)? ¿Se imaginan las burlas y los apodos a los que serán sometidos (de por vida, por cierto)? ¿Burlarse de los demás, rechazar y ser soberbio es “ser un hombre o mujer de bien”?… caray, si es así, entonces yo no quiero serlo.
Tener piojos no siempre es sinónimo de suciedad o de ser un “malviviente”. Los niños en cuestión, podrían haber sido invadidos sin siquiera suponerlo, creyendo tener una gran limpieza. Claro, al notarlos, se toman las medidas necesarias, se atacan y ya. Lo ideal es aplicar el shampoo a los que ya tienen y repelente anti piojos a todos los que aun no tienen y hacerles énfasis en no prestar gorras, cepillos y suéteres. Pero de ahí a “no juntarse” con “la chusma infectada”, hay un enorme y notorio abismo. Una cosa es prevención y la otra es discriminación y rechazo.

Ojalá nos preocupáramos por enseñarles verdaderos valores a nuestros hijos, y no conformarnos con que saquen nueves y dieces en Matemáticas y Español…