Era un dia soleado… aun se sentía el invierno. Ese típico clima en el que cuando estás en la sombre sientes frío, y cuando estás bajo el sol, te quemas. Si a eso le sumamos que era febrero, ese mes loco en el que el clima cambia de la noche a la mañana y se sueltan vientos traicioneros, de esos que te levantan la falda…
Y ahí estaban, una pareja de enamorados, sentados en la segunda banca de la entrada de Viveros, ahi en Coyoacán. Tenían ya unos meses de conocerse, varias semanas de sutil galanteo y pláticas divertidas, algunos días de cartas y de llamadas por teléfono.
Todos sabemos que, nada es más perfecto que ver a un bebé durmiendo plácidamente, ver un padre jugando con sus hijos, ver una pareja uniéndose en matrimonio, ver a una persona arrepentida de todos los errores del ayer, una persona saliendo sana de un hospital, incluso, una pareja de amigos que se miran a los ojos, esperando aquel segundo en el tiempo en que uno de ellos se atreva a decir “quieres ser mi novia(o)” y la otra persona se atreva a decir: “si”.
Pues así era ese mágico momento. Los árboles se movían al ritmo del viento, y el sol resplandecía con una luz cálida, ligera y discreta, entre las ramas de los árboles de aquel gran parque.
Ellos platicaban de todo un poco; de caricaturas (de los Dos Perros Tontos), de hermanos, de amigos mutuos, de héroes, de series de televisión, de algunas metas a futuro…
A los 19 años, yo estaba en el cuarto semestre de la licenciatura en Administración Hotelera… y créanlo o no, no tenía ni la menor idea de qué hacer con mi vida, al menos en el área profesional. En cuanto a ministerio, servía de manera indirecta al grupo de jóvenes y ayudaba en lo que mis posibilidades me permitían (las posibilidades se refieren a permisos paternos y dinero para andar de allá para acá para transportarme y comer fuera, jajajaja). Ya conocía al Samurai, incluso teníamos ya unos meses de novios.
Había muchas cosas que no hacía, ya fuera por que no creía que tuviera la capacidad, y otras que no hacía por que, en efecto, no tenía la capacidad. Read the rest of this entry »
Pues si, no podía faltar mi post dedicado a este día, el cual, esta lleno de recuerdos.
No sé a que edad exactamente tuve la certeza de que mi padres eran los reyes magos, lo que si se es que aquella sensación de mariposas en el estómago exisitió aun después de saberlo.
Y es que, bueno, resulta que yo soy de esas personas que gustan de aguadar la fiesta por pensar que es mejor decirles la verdad a los niños. No juzgo a quienes promueven lo de hacerles creer que existen, sin embargo, no me gusta que se agarren de cosas así para lograr que los niños obedezcan y se coman todas sus verduras, claro, de que funciona, funciona, pero la manipulación y las mentiras no son lo mejor para convencer a alguien, ¿verdad?, digo que que son “mentiras” por que no falta el padre, tio, abuelo, amigo, padrino o arrimado que diga “Si no te portas bien los reyes no te traerán lo que les pidas”, y ahi ve uno al pobre chamaquin tratando de portarse bien con tal de que le traigan específicamente aquel tan anhelado juguete… pero el mero día, resulta que los “reyes” no encontraron el juguete que el niño pidió, asi que nimodos, compraron algo similar (lo mesmo’ pero más barato) y se van a la cama tranquilos por que “ya cumplieron”. Al día siguiente, todavía ni sale el sol cuando los niños ya estan más que despiertos, el pequeño llega contentísimo a su zapato y ¡oh! ¡sorpresa!… si, ya se que cuando no se puede pues no se puede y uno debe aprender a aguantarse y a adaptarse (se oye más bonito “tomar agua y comer ajo”), pero ¿no es una gandallez comprar buen comportamiento con una promesa que, además no se sabe con certeza si será cumplida? (no se por que eso me recuerda a los partidos políticos… jeje). Igual, a lo mejor efectivamente hay niños que no se trauman al enterarse que por 10 años sus papás los han engañado, ya que nadie se queja de haber recibido juguetes y regalos, sin embargo, hay padres que llegan a tal grado con sus mentiras (por hacerlas sorpresas) que pueden pisotear la confianza de los hijos sin siquiera darse cuenta (no estoy generalizando, ¿eh?). Igual, pienso que hay (o habemos, aveces) personas con pocos recursos y ¿que tal si llega el día de reyes y no hubo dinero ni para un vale de despensa? ¿acaso los niños no pensarán que se portaron de la patada y que por eso no les tocó nada? Nomás imaginen el grado de culpa… bueno, sin exagerar. Read the rest of this entry »
Antes que nada, quiero agradecer a todos los que tuvieron paciencia de chutarse los 4 largos posts anteriores, jajajaja. Un agradecimeinto a la oficina de mi pastor por patrocinarme un momento la compu, un saludo al perro y al Vic Sasuke para decirles que extraño jugar Tibia y, un abrazo y un megabeso felicitatorio al Samurai, por que hoy hoy hoy (diría Fox) cumplimos 10 años de matrimoniados’, jijos, que aguante!!… dijeron todos ¿no? hasta aca los oí decirlo malvados!! jajaja.
Pues si, todo comenzó el sábado 25 de octubre de 1997, eran las 6 de la mañana cuando sonó mi despertador (un ratito mas mamá, no quiero ir a la escuela…), me metí a bañar y salí corriendo a la estética donde se supone me harían un peinado natural… de haber sabido me lo hacía yo misma y me ahorraba la lana para la luna de miel, jajajaja. Pues bueno, me pintaron las uñas “a la francesa” (fíjensssse! tenía uñas largas!!) me peinaron (con un buen de fijador… bien natural… ¬¬) y mi papá fue a recogerme para llevarme a casa (la estética estaba a un par de cuadras, pero no le negué el aventón por que pues ya empezaba a extrañarlo, snif, snif…). Llegamos a casa y mi tía me dió una ayudadita con el maquillaje (en polvo, ¿que creian? que por que era un día especial me iba a dejar poner maquillaje líquido, pues no!!) y porfin ponerme el gran vestido blanco. El estómago comenzó a mariposear, la emoción estaba comenzando a hacer de las suyas.
Todo fue más rápido de lo que me imaginaba, asi que en un dos por tres ya estaba vestida de novia, me vi al espejo y si, veia que era yo, pero aun no creia lo que estaba pasando.
Pues bien, después de la boda civil, el lunes llegó volando y el departamento aun no nos lo entregaban, había sido un relajo encontrar un depa céntrico y barato, pero encontramos uno pequeñito, ideal para nosotros, en el cuarto piso de un edificio de.. ¡cuatro pisos! (jajaja, un rincón cerca del cielo)
Fué hasta el martes que porfín nos dieron las llaves en la tarde, pero ese día ya no podíamos ir a comenzar con los arreglos de nuestro nidito.
Así que fue hasta el miércoles (tres dias antes de nuestra boda) cuando fuimos mi papá y yo desde temprano a hacerle algunos arreglos al departamento y a esperar que la tienda nos mandara la estufa y el refrigerador que nos acababan de regalar unas tías (una de cada familia, jeje). Era el día libre de mi peloncito padre y, gracias a Dios no dudó ni un minuto en ayudarnos con la instalada de lámparas, reparación de un tubo del boiler, conectar la estufa al gas, entre otros detalles, pero sobre todo, en hacerme compañía a la hora en que llegaran los tiliches.
Mientras tanto, yo me ponía a limpiar algunas cosas. Llegó Mamalú (mi suegris) junto con mi nueva sobrina muy, pero muy lejana (de Gringolotepec), pues bien linda la chiquilla, se puso a ayudarnos con trapo y jabón, y ahi estamos las tres, dándole duro a la limpiada mientras mi papá hacía talachas. Read the rest of this entry »